Exposiciones
Jose Luis Alexanco
Serie Cuenca - "Cuatro Estaciones"
Del 23/03/2003 al 17/04/2003



José Luis Alexanco


"Otoño III"


I N A U G U R A C I Ó N Viernes 28 de marzo a las 20 horas Prólogo del Catálogo editado por la Fundación Antonio Pérez de Cuenca con motivo de la exposición “Serie Cuenca”, de José Luis Alexanco en la Fundación. CORRESPONDENCIAS ABSTRACTAS DEL ULTIMO ALEXANCO Marcos Ricardo Barnatán La naturaleza produce semejanzas Walter Benjamín Han pasado ya bastantes años, pero el recuerdo los mantiene asombrosamente cercanos, de aquellos primeros días de verano que pasé en Cuenca, invitado por mi amigo el poeta José Luis Jover. El espectáculo de la ática ciudad vieja, y el de la naturaleza que la abraza contemplada desde el privilegiado mirador de las casas colgadas, tienen todo el poder necesario para que no se borren fácilmente: esa mirada doble hacia el pasado que se refugia en las arcanas piedras y hacia el presente que rebrota cada año, contagiado por un milagro de la botánica, en la frondosa franja de tierra que riegan el Jucar y el Huecar. Las series que José Luis Alexanco ha concebido alrededor del tema del paso de las estaciones en ese marco me invitan a muchas asociaciones. Pienso ahora en esas gratas escenas estivales que no tardé demasiado en ver hechos arte sutíl gracias al pincél de otro gran artista, el de Fernando Zóbel, quién supo retratar como pocos el paso de las estaciones con una belleza extraña y con esa elegancia oriental que definió toda su pintura. Y a partir de esa primigenia perspectiva abstracta de la prodigiosa transformación cíclica de la naturaleza, no podemos evadirnos fácilmente de la extraña sensación que un fenómeno así, no por esperado menos inverosímil, provoca en el orden natural de las cosas. Los heterodoxos procedimientos tecnológicos empleados por Alexanco para conseguir estas sorprendentes familias de imágenes de las transmutaciones de lo natural, de los que es sin duda un pionero, inducen a buscar las semejanzas y también las disimilitudes entre los modelos inspiradores y el complejo simulacro creado por la voluntad de representar que el artista esconde en su desbordada expresión. Es evidente que, en primer lugar, se rehuye la imitación y que, muy al contrario, se borran intencionalmente todas las huellas reconocibles que pudieran precisar al observador cualquier pormenor identificable del modelo. Tendrá que enfrentarse con la obra sin red, en un verdadero encuentro puro, y entregarse a los poderes de fascinación de la nueva apariencia ofrecida para disfrutar de ella sin el estorbo de sus condicionantes. Tampoco conviene al artista reiterar en demasía ninguna imagen, por eso es fundamental que los fondos seriados tratados digitalmente tengan siempre manipulaciones distintas. La insistencia de una misma imagen puede distraernos la inquietud, y ese estado del espíritu debe mantenerse incansable en un espectador de arte. La imagen que no nos inquieta es una imagen hueca. Pero Alexanco sabe también que "ninguna representación se da aislada, sino que arrastra tras de sí una serie que tiene en ella su punto de partida" (1 ), y por eso sus imágenes nunca desaprovechan la eficacia de ese poder de arrastre que se suele multiplicar gracias al orden que las necesidades le concede. Series en las que ninguna de las piezas nos aburre, donde se evita el cansancio que produce la reiteración y se mantiene alerta la excitación. Lo que nuestro amigo el filósofo Ignacio Gómez de Liaño llama el cultivo ordenado de la excitación. (2) Mientras escribo de las cuatro estaciones invocadas por Alexanco, he puesto a sonar a Vivaldi. Se superponen así en mi memoria dos abstracciones poderosas, la de la músico y la de la pintura, y percibo como ambas persiguen por igual sumergirnos en una mismo realidad arquetípica, que no dejan de evocamos con su magisterio oblícuo. Son dos formas convergentes de ensancharnos el conocimiento, y gracias a ese enriquecimiento ganamos placer. Shelley hablaba de la poesía como un alimento nuevo que ampliaba la ya vasta imaginación de los hombres (3). Y como si de un método gimnástico se tratara, ejercitar con ellos la imaginación es también una deleitosa manera de fortalecería. Madrid, Enero de 2002 NOTAS (1) Ignacio Gómez de Liaño: “Iluminaciones filosóficas”. Siruela. Madrid 2001 (pag. 190.) (2) Gómez de Liaño. op.cit., pag.191. (3) Shelley: Defensa de la poesía. 1840.


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